Opinión | El submarino amarillo emerge

Han pasado muchos años desde que un Cádiz con un elenco de jugadores que quizás merecía más, como los Abraham Paz, Enrique, etc…, protagonizaba un paso fugaz por la Primera División, dirigidos por un Victor Espárrago, que a su vez servía de nexo de unión con ese Cádiz histórico de Sandokan, Mágico González y compañía.

Es por esto, que nadie quiso faltar a la cita la noche del 11 de julio de 2020, e incluso el viento de levante asistió, saltándose el confinamiento y queriendo presenciar el ascenso cadista en primera fila. No obstante, las cosas no iban a ser tan fáciles y el Cádiz fue derrotado por un sólido Fuenlabrada, lo cual demoró el ansiado ascenso, pero lo hizo sólo 24 horas, ya que el Real Zaragoza fue derrotado por otro histórico, el Real Oviedo, que necesitaba los puntos para seguir luchando por la permanencia en una liga en la que todos se juegan algo hasta la última jornada.

La Segunda División es comparada por muchos con una maratón y de hecho las semejanzas son muchas, empezando por las 42 jornadas, que se hacen eternas como los 42 kilómetros de la carrera. Y como un experimentado corredor, el conjunto amarillo inició con un ritmo fuerte, poniéndose de inicio en los primeros puestos y posteriormente dando un acelerón con el que dejó atrás al resto de rivales y que le proporcionó una ventaja sabiamente administrada cuando las fuerzas empezaron a fallar y permitiéndoles alzar los brazos cuando aun quedan unos metros para llegar a la línea de meta.

Desde los primeros compases de la competición daba la sensación de que éste era el año. El rigor defensivo de años anteriores se ha mantenido, pero donde se ha producido el cambio ha sido en la faceta ofensiva. Esa ha sido la clave para pasar de aspirante que moría en la orilla, a ser el primero en ascender sin tener que jugar la terrible fase de ascenso.

Probablemente, nada de esto habría sido posible sin la presencia de Álvaro Cervera. El guineano sacó al equipo del pozo de Segunda B y lo ha mantenido sin apuros durante todos estos años en una Segunda División que no entiende de nombres ilustres y es implacable con el que se descuida lo más mínimo.

En el terreno de juego, desde Cifuentes en la puerta hasta el “Choco” Lozano en la punta, el equipo ha tenido muchos protagonistas a lo largo de la temporada. Iza ha tenido un rendimiento sobresaliente en el lateral, en el centro de la defensa todos han estado bien, y quizás cabría destacar a Fali y Cala. En el medio del campo ha habido muchos cambios a lo largo de la temporada a causa de lesiones y quizás el más constante ha sido Jose Mari. Por delante de él, Álex Fernández dió este año el salto de calidad que se esperaba de él desde su llegada y se convirtió en el jugador franquicia del equipo.

Ahora tenemos una temporada por delante para ilusionarnos. Muchas serán las caras nuevas y salvo sorpresa mayúscula el objetivo será el puesto 17 de Primera. Pero lo más importante es dotar al conjunto de una solidez a todos los niveles que no le haga caer de nuevo al oscuro abismo de la Segunda B como ocurrió las dos últimas veces que el Cádiz estuvo en primera. Ese será el verdadero triunfo.

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